La Kardashian de Sinaloa, la Ășltima esposa de El Chapo

MEXICO, 24 DE JUNIO.-
Emma Coronel actuĂł como mujer de JoaquĂ­n GuzmĂĄn durante el juicio del narco, pero no se sabe cuĂĄntas tiene

La llaman la Kardashian de Sinaloa por sus curvas. Emma Coronel es la Ășltima mujer, la tercera que se sepa, de JoaquĂ­n GuzmĂĄn. Que se sepa, porque el juicio contra El Chapo no solo abriĂł una ventana sin precedentes a las operaciones del violento cartel de la droga. TambiĂ©n expuso detalles Ă­ntimos de las relaciones sentimentales que tuvo el capo mexicano de la droga, que podrĂ­an servir para producir el gran culebrĂłn.

En un día normal mientras estaba escondido en la sierra, el gånster se despertaba a medio día y tras almorzar hacía las llamadas a sus socios mientras pasaba bajo la arboleda. Iba vestido con ropa de camuflaje y le acompañaba siempre su pistola de diamantes incrustados en la empuñadura. Coronel le visitaba en su refugio de vez en cuando y le preparaba enchiladas suizas, sus preferidas.

Pero como contaron los cooperantes mås próximos a El Chapo, por el refugio pasaron otras mujeres. Allí le visitó también su segunda esposa, Griselda López. Bajo su nombre ponía algunas de la propiedades que daban a Joaquín Guzmån a cambio de las deudas por los cargamentos de droga. Y surgió otra mujer, identificada por el alias de Tinita, que le ayudaba a vender marihuana en Los Ángeles.

Coronel, de 29 años, nacida en Santa Clara, escuchó impasible el relato aunque a veces no pudo ocultar sentirse incómoda. Guzmån la conoció cuando era una reina de la belleza en Sinaloa, con 17 años. El capo irrumpió en la coronación con todo su séquito de pistoleros. El matrimonio tiene dos hijas gemelas, Emali Guadalupe y María Joaquina. A la primera le llaman Mali y a la segunda Kiki.

El Chapo le dobla en edad. Cuentan los que conocen a la pareja que se casaron el mismo dĂ­a que cumpliĂł los 18 años. No consta que el narco se divorciara de las anteriores mujeres. Porque en su vida hay mucho de mito. Coronel, hija de otro narcotraficante, acudiĂł a casi todas las audiencias luciendo ropa de diseño. Iba casi siempre de oscuro, aunque durante las deliberaciones se atreviĂł con el amarillo. Como el resto, tenĂ­a que quitarse los stilettos para pasar el control de seguridad y hacĂ­a cola en la cafeterĂ­a para comer. La gran pregunta que circulĂł desde el inicio del juicio era si Emma Coronel —muy popular en Instagram— estaba siendo utilizada para distraer la atenciĂłn. Ella comentĂł que hacĂ­a lo que harĂ­a cualquier otra esposa en su situaciĂłn, “estar con su marido en momentos difĂ­ciles”.

Coronel, criada en el TriĂĄngulo de Oro de la droga, asegura que su familia no hace nada ilĂ­cito y que debe su dinero al negocio agrĂ­cola. Pero la boda elevĂł la figura de su padre en el cartel, y fue arrestado en 2013. Dos años despuĂ©s fue el turno de sus dos hermanos. El pequeño participĂł en la operaciĂłn que permitiĂł a GuzmĂĄn fugarse por segunda vez, a travĂ©s de un tĂșnel bajo la ducha del penal.

Los líos amorosos de El Chapo llegaron a presentarse como prueba para demostrar hasta qué punto controlaba la organización criminal y utilizaba a sus mujeres para vender droga. Lucero Sånchez, convertida en cooperante, contó cómo Joaquín Guzmån mezcló el amor y los negocios. Dio detalles hasta de su talla de los LeviŽs y sus Nike. Sabía que si desconfiaba de ella, podía hacerle daño.

“Unas veces le querĂ­a y otras no”, dijo confundida. TrabajĂł para el cartel organizando cargamentos de marihuana y creando empresas tapadera. Cuando no pudo mĂĄs, se metiĂł en polĂ­tica y fue elegida diputada. Pero siguiĂł viĂ©ndole y protagonizĂł con El Chapo una escapada por el alcantarillado de CuliacĂĄn, antes de ser arrestado por segunda vez en un hotel estando con Coronel y las gemelas.

El jurado tuvo acceso a mĂșltiples mensajes de texto que GuzmĂĄn intercambiĂł con Coronel en los que hablaban de cuestiones familiares. En uno de ellos comentaba que Kiki no tenĂ­a nada de miedo. “Voy a darle un fusil de asalto AK47 para que pueda pasar el rato conmigo”, se podĂ­a leer en las transcripciĂłn de las llamadas interceptadas por el FBI en 2012. La niña tenĂ­a entonces año y medio. En otros le explica que debĂ­a llevar “una vida normal”, consciente de que podĂ­an utilizarla para seguir sus movimientos y localizarle en alguno de sus escondites. TambiĂ©n le dice que se asegure de que borra todos los mensajes. El telĂ©fono mĂłvil se reemplazaba continuamente para evadir a las fuerzas del seguridad y tenĂ­a instalado un programa que le permitĂ­a espiar las llamadas.

La primera mujer de El Chapo se llama Alejandrina Salazar, con la que tuvo cuatro hijos. Eran los años del boom de la cocaĂ­na, durante los que disfrutĂł de una vida de nuevo rico. Tuvo varios aviones privados y propiedades por todo el paĂ­s. Uno de los testigos contĂł que entonces tenĂ­a ocho “señoras”. Con su segunda esposa tuvo tambiĂ©n cuatro hijos. Dos de ellos, Ovidio y JoaquĂ­n, acaban de ser imputados en EE UU.

El Chapo, de acuerdo con el recuento de los cooperantes, llegĂł a ponerse en contacto con un producto colombiano para llevar la historia de su vida al cine. Contaron que existe un borrador de un libro. Años despuĂ©s conociĂł a la actriz mexicana Kate del Castillo, posiblemente la mayor conquista sentimental del capo. Ella se hizo con su confianza para entrevistarlo antes de su Ășltima captura.

Coronel trató siempre de mantener un perfil bajo mientras Guzmån estaba fugitivo. Los encuentros de la pareja eran esporådicos. Y aunque negó siempre estar al corriente de los negocios de su marido, durante el juicio se presentaron pruebas que revelaron que estuvo implicada en la fuga de la prisión de Altiplano. También otras en la que pasaba el teléfono a su padre para que discutieran sobre envíos de droga.

Cuando fue extraditado hace dos años, se lanzĂł a las redes sociales para recordarle que le prometiĂł amarlo toda su vida. Tras escuchar el veredicto del jurado hace tres semanas hablĂł de “sentimientos encontrados difĂ­ciles de expresar”. Y dejĂł claro: “Todo lo que se hablĂł sobre JoaquĂ­n, bueno y malo, para mĂ­ no cambia de ninguna manera la forma que tengo de pensar de Ă©l”.

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