Todavía en el limbo México sobre las vacunas para COVID-19

Ciudad de México(NDS).- Los anuncios del Gobierno de México relacionados a las vacunas contra el COVID-19 pareciera que acercan cada vez más a la ciudadanía a este importante beneficio de la mano de investigadores internacionales.
No obstante, para el experto Xavier Tello, analista y consultor de políticas sanitarias, realmente México está en limbo al respecto y no hay un plan que revele la logística y los recursos económicos que utilizará el país para que por lo menos la población más vulnerable reciba las dosis contra el coronavirus: «México en este momento no tiene un plan. Tenemos muchas buenas intenciones y muchas buenas pláticas con gente, pero realmente no hay información de cómo le vamos a hacer», apuntó.
Desde hace dos semanas, el Gobierno de México anunció que fueron logrados acuerdos de entendimiento con tres empresas que desarrollan una vacuna contra el COVID-19 para que realicen la fase tres de esos ensayos clínicos en el país.
Se trata de la empresa Janssen Pharmaceutical, de Estados Unidos, y las empresas Cansino Biologics y Walvax Biotechnology, de China. Además, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, dio a conocer que se llegó a un acuerdo de producción en México de la vacuna que se encuentra desarrollando el laboratorio AstraZeneca con el apoyo de la Fundación Carlos Slim y la Universidad de Oxford, que se planea distribuir en Latinoamérica, incluido México, exceptuando a Brasil.
Oxford y AstraZeneca
Si bien Xavier Tello, también experto en comunicación farmacéutica y biotecnológica, consideró que es positivo que el país manufacture la vacuna de Oxford porque se prometen algunas dosis para México, consideró que sigue haciendo falta un plan.
Indicó que no ha sido revelado cuántos mexicanos planea el Gobierno que sean vacunados, ya que por cuestiones farmacoeconómicas no puede ser para todos. En ese aspecto, señaló que donde más se necesita la vacuna es en el 60-70 por ciento de la población de riesgo para que con ello se pueda generar una inmunidad de rebaño a largo plazo: «Se necesitaría vacunar en el primer año a setenta millones de mexicanos. La vacuna de Oxford es una vacuna que viene en dos dosis, entonces se necesitarían 140 millones de dosis. Si AstraZeneca va a producir de 150 a 250 millones de vacunas con la promesa de después hacer más, de entrada, son para toda Latinoamérica, menos Brasil, entonces ¿cuántas vacunas va a tener México? Eso no lo sabemos; tampoco sabemos cuántas vacunas quiere aplicar el Gobierno, no lo han dicho», destacó.
Asimismo, hizo hincapié en que además se necesita realmente una gran logística en el manejo, la distribución y la aplicación de la vacuna, incluyendo la capacitación de los promotores de salud que aplicarían las dosis. Incluso, se debe organizar rastreo de vacunación, porque tras la aplicación de la primera dosis, 28 días después se debe aplicar la segunda. Xavier Tello indicó que todo lo anterior tiene un costo, sumado a jeringas y alcohol, y de eso tampoco se ha hablado.
Además, destacó que Marcelo Ebrard únicamente ha mencionado que el precio de la vacuna ronda entre los tres y los cuatro dólares por dosis. En ese sentido, Xavier Tello analizó que si son aplicadas las dos dosis requeridas para los 70 millones de mexicanos, mínimamente serían 140 millones de dosis a un costo de 560 millones de dólares; es decir, alrededor de 12 mil 300 millones de pesos.
Lamentó que hasta el momento no se ha informado de dónde podría ser obtenido ese recurso y cómo se colocaría ese dinero en el presupuesto. Para darnos una idea, dijo que el presupuesto de vacunas para este año preveía mil 800 millones de pesos para el programa de inmunizaciones, con vacunas como la de la influenza, que está próxima a iniciar su distribución en octubre.
«Estamos en el limbo. Lo único que tenemos es una promesa de una vacuna que lo más probable es que sea una buena vacuna, pero que puede salir mal en el último momento. Si sale mal, la van a suspender, y Carlos Slim perderá su dinero, y estaremos desde cero, donde empezamos y esperaremos otras vacunas», destacó.
Estados Unidos y China
Respecto al entendimiento que ha logrado México con otros laboratorios de Estados Unidos y China para la realización en el país del estudio de la fase tres de sus vacunas, el especialista mencionó que es positivo porque da una ventaja regulatoria. Explicó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios podría otorgar más fácilmente la aprobación para el uso de cualquiera de estas vacunas, sobre todo porque el estudio previo sería aplicado a 15 mil y 30 mil mexicanos: «Ninguna de esas vacunas tiene una promesa de patrocinio como en el caso de las de Oxford. En este caso, las tendríamos que comprar, y no sabemos entonces cuál es la negociación de compra», opinó.
Explico que Estados Unidos ya tiene pagados 400 millones de dosis para la vacuna contra COVID-19, que todavía se está trabajando en cuatro laboratorios, y Gran Bretaña ya pagó 90 millones de dosis, casi el doble de su población; mientras México no le ha pagado ningún peso a nadie: «Esa parte es por lo que yo digo que solamente tenemos entendimientos y buenas intenciones, porque no hemos pagado el enganche de una sola vacuna», sentenció.
El especialista mencionó que México ya está dentro del sistema de abasto de la Organización Panamericana de la Salud, que garantiza compras consolidadas a precios muy baratos. No obstante, mencionó que con ese acuerdo se coloca a México junto con los países más pobres del mundo.
Explicó que ese sistema está hecho para que no se queden sin vacunas países como Trinidad y Tobago o Haití, por ejemplo. «La pregunta es: ¿de veras México tiene la necesidad de estar en eso?», cuestionó el consultor en salud, sobre todo porque dijo que con ese programa pueden ser negociados muy buenos precios, pero no garantiza ser de los primeros a quienes se les entregue la vacuna.
Vacuna mexicana
Hasta ahora, diversos grupos de investigadores mexicanos han anunciado que trabajan en la creación de una vacuna nacional contra el COVID-19. Entre ellos se encuentra el Instituto de Biotecnología de la UNAM, que trabaja en una vacuna recombinante basada en proteínas; está también la Universidad Autónoma de Querétaro, con un equipo de seis científicos que han anunciado que trabajan una vacuna recombinante; y en Baja California un grupo de científicos creó la Iniciativa Jonas Salk, para lograr obtener financiamiento y desarrollar una vacuna vectorizada de ADN recombinante.
En este contexto, Xavier Tello destacó que el gran problema de dichos proyectos es la falta de recursos. Indicó que si bien de las investigaciones mexicanas hay algunas que son muy buenas y realmente merecen ser vistas, hay otras a las que todavía les faltan cosas para madurar: «Lo que no tienen nuestros investigadores es el músculo económico para llevar a cabo estos proyectos», lamentó.
Asimismo, dijo que una vacuna normalmente tarda varios años, si no es que varias décadas, en ser desarrollada, y si actualmente se ve un gran avance en varios estudios al respecto alrededor del mundo es porque se ha invertido mucho dinero por parte de Gobiernos, patrocinadores, empresas privadas y fundaciones. Lo que podría ocurrir —consideró— en caso de que alguno de los investigadores lograra el efecto en su vacuna es que cediera, vendiera, rentara u otorgara la patente a un desarrollador internacional, o buscara un sistema de inversión propia.
Medida acertada en Sinaloa
Cabe recordar que esta semana el Gobierno del Estado anunció que constituirá un fideicomiso de cincuenta millones, con una aportación de 20 millones proveniente de la venta de la Casa Oficial y la promoción de donativos de empresarios, organizaciones civiles y humanitarias para asegurar la compra a futuro de la vacuna contra el COVID-19.
En este contexto, el experto consultor en salud a nivel nacional e internacional calificó de muy buena la iniciativa del Gobierno de Sinaloa para adquirir la vacuna en cuanto sea posible.
Destacó que es una muy buena medida para que todos los estados puedan prepararse. Dijo que en el caso de otras vacunas, como la de la influenza, el Gobierno federal otorga cierto lote a cada estado, y aquellos que pueden adquieren más por su cuenta: «Si el Gobierno de Sinaloa ya tiene una partida para comprar vacunas, es positivo, porque eso significa que puede salir al mercado de una manera normal y comprárselas a un fabricante, aunque tendría que negociar», comentó. No obstante, recomendó que siempre es mejor negociar a partir de lo que negocia el Gobierno federal, porque se pueden alcanzar mejores precios.
COVID-19 impone retos en la ciencia y en la investigación
Durante la mesa redonda «El coronavirus de Wuhan: origen y evolución de una epidemia», realizada por la Academia Mexicana de Ciencias, la investigadora Rosa María del Ángel Núñez Cáceres destacó que desarrollar una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 es un reto difícil.
Indicó que se están haciendo muchos esfuerzos para lograrla, y quizá esté lista en un año o año y medio, lo que por sí solo ya sería un tiempo récord por el reto que representan los virus de ácido ribonucleico (RNA, por sus siglas en inglés) cuya tasa de mutación es muy alta, tal como el caso del COVID-19.
Además, la experta indicó que es necesario realizar todo el procedimiento para la fabricación de una vacuna, desde el descubrimiento de una molécula con potencial, las pruebas preclínicas y clínicas, hasta la fase de aprobación y registro de la vacuna: «Muchas de las vacunas que tenemos en el mundo han sido desarrolladas para virus de ácido desoxirribonucleico (DNA, por sus siglas en inglés), la mayoría de virus de RNA no tienen vacunas y tampoco hay tratamientos antivirales específicos, y no es una cuestión de falta de recursos. Por ejemplo, para el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se ha invertido mucho dinero con la idea de generar una vacuna o tratamientos antivirales, pero estos hay que cambiarlos constantemente porque tienen una alta tasa de variabilidad», dijo la también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
La especialista del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN recordó que aún no se cuenta con una vacuna para el zika ni para ébola por la misma razón: los virus de RNA mutan muy rápido; es necesario hacer pruebas para ver si las moléculas aisladas, para desarrollar una vacuna, son capaces de inducir una respuesta inmune, y no solo eso, sino que los anticuerpos sean capaces de frenar la infección de un virus nativo.
Por su parte, María Eugenia Jiménez, epidemióloga del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, explicó que grupos de investigación han sugerido que COVID-19 tiene al mismo receptor que SARS y que hay bastante homología en la secuencia de ambos virus, y aunque todavía no es una certeza, es probable que si comparten el mismo receptor y tienen una interacción similar con alta homología con las proteínas de la envoltura podría ser más rápido el desarrollo de una vacuna o antivirales: «El SARS-CoV-2 ha mostrado potencial pandémico; no obstante, su letalidad es mucho más baja si se compara con SARS-CoV, que alcanzó casi diez por ciento; y MERS-CoV, en el que uno de cada tres infectados falleció», dijo la epidemióloga.
El Perfil de Xavier Tello
Profesión: Analista y asesor de políticas sanitarias, consultor sanitario, experto en comunicación farmacéutica y biotecnológica, ponente y escritor de artículos de opinión.
