Mueren ocho uniformados en un atentado del ISIS en la provincia del SinaĆ
INTERNACIONAL, 6 DE JUNIO.-
El Estado IslĆ”mico (ISIS, por sus siglas en inglĆ©s) ha asumido la autorĆa del ataque terrorista que dejó en la madrugrada del miĆ©rcoles ocho uniformados y cinco yihadistas muertos en la provincia egipcia del SinaĆ. La televisión pĆŗblica aclaró que entre los muertos se encuentran seis soldados y dos policĆas, sin precisar el nĆŗmero de heridos. Los milicianos atacaron dos puestos de control cercanos a Al Arish, capital de la región septentrional del SinaĆ donde la rama local del ISIS, Wilaya Sina (Provincia del SinaĆ, en Ć”rabe), lleva mĆ”s de cinco aƱos activa. Las imĆ”genes de un edificio seriamente daƱado junto a una tanqueta del EjĆ©rcito medio calcinada han circulado en las redes sociales. Intensos combates tuvieron lugar a la llegada de refuerzos del EjĆ©rcito y de aviones militares, segĆŗn apuntaron varios testigos.
La información oficial sobre el ataque es muy escasa e imposible de verificar porque estĆ” prohibida la entrada de periodistas independientes en el SinaĆ desde la llegada al poder del rĆ©gimen de Al Sisi. A menudo, el balance de vĆctimas de fuentes oficiosas no coincide con el de las fuentes oficiales, que suelen reducir las bajas militares. En las redes sociales, circulan fotografĆas de un edificio seriamente daƱado, con anchos boquetes en sus paredes, que habrĆa sido utilizado como puesto de control. A su lado, yace una tanqueta del EjĆ©rcito medio calcinada. SegĆŗn algunos testimonios, se produjo un intenso combate cuando llegaron a la zona refuerzos del EjĆ©rcito, que incluyeron aviones militares.
La penĆnsula del SinaĆ, un territorio históricamente marginado por el Estado egipcio, se convirtió en un autĆ©ntico polvorĆn despuĆ©s del golpe de Estado de 2013 ejecutado por el actual presidente y entonces ministro de Defensa, AbdelfatĆ” al Sisi. Si bien el SinaĆ ya era la base de algunos grupĆŗsculos terroristas de tendencia salafista durante la Ćŗltima fase de la era Mubarak, el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Morsi y la consiguiente brutal represión de su movimiento, abonó el terreno para la formación de una insurgencia yihadista. De la fusión de varios de estos grupos nació Ansar Bayt al-Maqdis, el mĆ”s mortĆferode los grupos terroristas que operan en Egipto, que en 2014 juró lealtad al ISIS, y pasó a llamarse Wilaya Sina .
Abusos contra civiles
SegĆŗn Human Rights Watch (HRW), que ha recopilado los datos ofrecidos por las fuentes oficiales, entre enero de 2014 y junio del 2018, el conflicto se ha cobrado la vida de 3.076 supuestos milicianos y de 1.226 miembros de las fuerzas de seguridad. Estos datos aparecen en un completo informe de 134 pĆ”ginas aparecido la semana pasada en el que se denuncia la probable ejecución de crĆmenes de guerra tanto por parte del EjĆ©rcito egipcio como de la filial del ISIS. La ONG denuncia que las fuerzas de seguridad han llevado a cabo arrestos masivos de civiles, a menudo convertidos en desapariciones forzadas, torturas, ejecuciones extrajudiciales -hay 14 documentadas, pero se teme que la cifra real sea mayor-, ademĆ”s ataques aĆ©reos contra nĆŗcleos civiles.
āEn lugar de proteger los residentes del SinaĆ en su lucha contra los militantes, las fuerzas de seguridad han mostrado un desprecio completo por las vidas de los residentes, convirtiĆ©ndolas en una pesadilla interminable de abusosā, ha declarado Michael Page, vicedirector de HRW para la región. āEste trato horrible a los residentes del SinaĆ deberĆa hacer sonar la alarma de paĆses como EE UU y Francia que apoyan los esfuerzos antiterroristas de Egiptoā, aƱade. Aunque atribuye a las fuerzas de seguridad la āmayorĆa de los abusosā contra civiles, tambiĆ©n afirma que la población ha sido vĆctima de secuestros, torturas y asesinatos por parte del ISIS, que habrĆa ejecutado a sangre frĆa a varios soldados y policĆas capturados.
Pocos dĆas despuĆ©s de la aparición del informe, fruto de dos aƱos de investigaciones y entrevistas, el Gobierno egipcio publicó un largo comunicado desacreditando el estudio. āEl Ćŗltimo informe recoge una multitud de acusaciones falsas y se basó en fuentes que no tienen credibilidad, pues estĆ”n basadas en entidades en constante enemistad con el Estado egipcioā, reza el texto. Aunque tanto las ONG locales e internacionales, asĆ como los medios de comunicación independientes, han documentado la existencia de graves y sistemĆ”ticas violaciones de derechos humanos tras el golpe de Estado de 2013, la polĆtica oficial del rĆ©gimen es negar la existencia de abusos recurrentes.

